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Ramón Minieri y su incesante estado de canto

. Publicado en Poesía

 aves Ramon¿Cómo hacemos para atravesar lo insoportable? ¿Cómo hacemos cuando lo que ocurre nos deja mudos, en el sentido más oscuro del vacío de la palabra y el sentido? Ante esas preguntas, como una mano amiga tendida a tiempo, aparecen uno a uno los poemas que forman este libro.

El Lenguaje de las aves nos deja en estado de canto.

Cantar no implica sólo alegría. Cantamos para que lo que sucede no nos deje sin marca. Cantamos para atravesar el dolor propio y el del otro, que tantas veces es el mismo. Cantamos para atravesar lo insoportable y tener el coraje de detenernos en lo maravilloso.

La mano amiga tendida que es este libro, con la respiración musical de las aves en cada verso, con el dar amoroso de la palabra, con la respuesta y la pregunta hermana, nos ilumina. Nos hace cantar para sacudir el dolor, nos hace saber que hay alguien que canta.

La poesía de Ramón Minieri es exquisita, es inmensamente lúcida y humana, tiene el saber y el sonido que conmueve al cielo en tiempos de furia.

Sintiéndome cómplice de estos versos, me digo: “para esto/ son las alas// para mirar// sólo del vuelo/ nace el canto”

Carolyn Riquelme




la calandria y el fuego

mi primer libro fue la flor del espino

RENÉ CHAR

2

no sólo canta

al extremo del árbol

al extremo

del día

la calandria

canta

al extremo de sí misma

6

es que no apaña
el canto

su justicia
corta y quema

no disimula
no perdona

el canto
cuando viene
viene de filo

viene
todo ahora


mester de jilguería

A Raúl Artola

El jilguero siente vivamente la necesidad de estar y

hablar con los suyos. Las celdas lo matan, sobre todo

si está en soledad. Su pico es un instrumento que

crea obras selectas. Es un artista sin rival y un

trabajador excelente, que continuamente corrige y

mejora su nido. De origen humilde y cuerpo siempre

magro, es compañero del leñador y del viajero. Yo

pido que por la ley se lo exima de cualquier cautiverio.

TOUSSENEL. Ornithologie passionelle.

1

el jiguero

se posa

todo su cuerpo

escucha el cable

transido

de palabras

del rumor

de lejanas usinas

después

viene a posarse en los renglones

de mi amigo el poeta

como quien tañe una encorvada

y canta

todo lo que sabe


la escuela de las aves

Suele suceder que los pájaros, cuando de

pequeños han escuchado el canto de otras

aves, canten notas distintas de las que

cantan sus padres.

Aristóteles

en mi infancia

está mi corazón

y en el corazón de mi infancia

es verano

en la casa de Tandil

y en la cocina

que es el corazón de la casa

está cantando un canario

mi abuela dice

que refresca el aire

el ser del canario

es aprender

eso aprendo

a este

mi nonna le dio escuela

en invierno

les convidaba a las calandrias

perlas de grasa pella

un cantarito de agua

y ellas

le pagaban el favor con exceso

montaban en el patio

su taller de diamantes

de esquirlas luminosas

e instruían al cantor doméstico

en materia de lumbre y despilfarro

igual que los linyeras anarquistas

que iban de campo en campo

y enseñaban a leer a los chicos

a cambio de catre y tumba

a más mi abuela

puertas adentro

daba clases de música de radio

óperas y violines

el canario y yo

escuchábamos

así después

cada vez que Piquín cantaba

repasábamos juntos las lecciones

de Fritz Kreisler

de Lily Pons

de las calandrias

anarquistas

Selección de Carolyn Riquelme

(de El lenguaje de las aves, de Ramón Minieri, Del Valle Bajo, 2014, 82 páginas.)

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